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Impuestos directos e indirectos, ¿cuáles son sus diferencias y cómo impactan en las empresas?

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La recaudación de impuestos desempeña un papel fundamental en el financiamiento del gobierno puesto que, en parte, con ello logran tener suficiencia económica para proporcionar los servicios básicos de los ciudadanos, como los de la educación, salud, seguridad, infraestructura, entre muchos otros.

Como bien sabemos, esos impuestos los pagamos todos nosotros, los contribuyentes, quienes trabajamos para obtener ingresos y, con estos, aportamos de manera proporcional y equitativa al gasto público, tal y como lo marca nuestra Constitución Política.

Ante este escenario, es importante que en nuestro rol de pagadores de impuestos conozcamos que en México existen dos diferentes tipos: los directos y los indirectos. Unos y otros difieren entre sí en diferentes niveles, siendo estos su estructura, su aplicación y lo que más nos interesa, además de sus efectos o impactos económicos, qué es lo que pueden tener para cada contribuyente.

En este artículo nos daremos la tarea de explorar las diferencias entre los dos tipos de impuestos en México, centrándonos en los del orden federal, siendo estos el Impuesto Sobre la Renta (ISR) como ejemplo de un impuesto directo, y el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como ejemplos de impuestos indirectos.

Impuestos directos

Los impuestos directos son aquellos que se aplican directamente sobre las ganancias de los contribuyentes. Estos impuestos se calculan, por regla general, en función de las utilidades de una persona física o moral. 

Como mencionamos en líneas anteriores, el ISR es un ejemplo perfecto de un impuesto directo, dado que grava nuestros ingresos sin ningún intermediario adicional o un tercero que pudiera intervenir en el procedimiento del cálculo.

Para las personas físicas, las tasas de ISR (es decir, los porcentajes que nos toca pagar), se aplican progresivamente; entre mayores sean las utilidades, mayor será la tasa que se deba de aplicar a dichas ganancias. 

No perdamos de vista que, al hablar de utilidades, nos referimos a los ingresos de un período menos los gastos del mismo; es decir, el número que resulta una vez que hayamos restado nuestras deducciones autorizadas de los ingresos percibidos del mes.

Se menciona que la tasa de ISR se aplica de manera general a las utilidades, salvo en regímenes que tienen tratamientos específicos como lo puede ser el Régimen Simplificado de Confianza para Personas Físicas (RESICO PF), donde no se admiten deducciones de ningún tipo. En ese supuesto, el ISR se calcula únicamente considerando los ingresos.

Tratándose de personas morales, el ISR impacta en las utilidades de las empresas, con la diferencia con respecto al cálculo de personas físicas de que, en este caso, la tasa del ISR es fija, del 30%.

Independientemente, en ambos casos, personas físicas o morales, el ISR se aplica de forma directa a nuestras ganancias o utilidades.

Impuestos indirectos

Los impuestos indirectos, a diferencia de los descritos anteriormente, se aplican comúnmente sobre el consumo y no están vinculados directamente a las ganancias o utilidades que puedan tener los contribuyentes. Dos ejemplos de impuestos indirectos en México son el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS).

Este tipo de impuestos se agregan a los precios de productos y de servicios (cada uno con su respectivo mecanismo de aplicación) y tienen implicación en cada una de las etapas de la cadena de producción y distribución. Sin embargo, no impactan de manera directa los ingresos o utilidades de los contribuyentes, puesto que se trata de tasas o porcentajes que ya están establecidos en los ordenamientos correspondientes (Ley del IVA y Ley del IEPS, hablando de estos dos ejemplos). 

Los impuestos indirectos no tienen el mismo impacto que los directos, puesto que en esta modalidad, dichos impuestos se van trasladando o “brincando” de una persona a otra hasta llegar al consumidor final, quien termina por absorber el impuesto.

Dentro de una cadena comercial, ya sea de producción o de prestación de servicios, no será quien venda el producto o servicio quien pague directamente de su bolsillo el impuesto indirecto, sino que lo trasladará a la persona que lo adquiera. Una vez habiendo cobrado ese impuesto indirecto, únicamente enterará al SAT en la declaración correspondiente. 

En cualquiera de los casos, tratándose de impuestos directos o indirectos, no hay que perder de vista el hecho de que en ambos supuestos los contribuyentes estamos poniendo esfuerzos, en distintas medidas y según la modalidad del tributo, para poder contribuir como nos corresponde al gasto público. Esto no debe dejarse de lado, puesto que solo de tal forma podremos comprender mejor el sistema tributario de nuestro país y, sobre todo, la manera en que pagar nuestros impuestos impacta en el mismo, en nuestra economía y finanzas personales.

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Silvia A. Lozano Garza

Licenciada en Derecho, con especialización en materia fiscal y de impuestos, co-fundadora de TAXFI - Tax & Financial Intelligence.
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Silvia A. Lozano Garza

Licenciada en Derecho, con especialización en materia fiscal y de impuestos, co-fundadora de TAXFI - Tax & Financial Intelligence.
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Actualizado el 21 de marzo de 2024
5 min de lectura

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